Ricardo Ibáñez
April 2022

Todos los días reviso los medios de comunicación, las redes sociales y veo con preocupación lo que ocurre en nuestra economía y la del mundo. La pandemia y las restricciones de movilidad tuvieron un primer efecto en las pymes, por ejemplo, con el cierre de empresas del turismo, la gastronomía, la educación, la venta minorista y tantos otros rubros.

Ahora, que pensamos que estamos volviendo a la normalidad, nos damos cuenta de que esto tampoco ha llegado para todos e incluso a algunas pymes se les ha vuelto el escenario más cuesta arriba. En defensadeudores.cl solo este 2022 ya hemos ingresado casi 200 solicitudes de quiebra en los tribunales de justicia; estamos tramitando 800 casos nuevos y, lamentablemente, estimamos que para finales de año habremos ingresado más de tres mil procesos de este tipo.

Durante el mes de marzo vimos que LaTercera.cl tituló una nota con una triste información: “Empeoran perspectivas para la inversión en construcción ante fuerte alza en costos de materiales y menor demanda por viviendas”. Y para nosotros es preocupante lo que señaló ahí la Cámara Chilena de la Construcción, porque la construcción y la minería -sin lugar a duda- son pilares fundamentales en el desarrollo económico de nuestro país.

Es una mala noticia que la actividad de la construcción empiece a bajar la cortina. Esto podría implicar que, numerosas personas, mano de obra calificada, podrían quedar sin trabajo. Se trata de pymes que quedarán sin encargos nuevos, de contratistas y también pequeñas ferreterías que, en la eventualidad, podrían verse afectadas por el no pago de sus clientes. Es preocupante, y esto es solo un ejemplo.

Por eso, llamamos a las autoridades a meterle mano, a incentivar la inversión y dar certezas, más aún, en este escenario en el que la economía parece tan volátil.

Un plan económico que de verdad ayude a las pymes, debe considerar la condonación de multas e intereses que se han provocado, durante el período de pandemia, ante el SII, la Tesorería General de República (TGR), la Dirección del Trabajo, sobre todo, para todas aquellas pymes que, sabemos que están, literalmente, con el agua hasta el cuello.

Si no actuamos con mecanismos así de drásticos va a ser imposible que, por más renegociación que se plantee a las pymes, estas logren sortear esta difícil ola que les está tocando navegar.